¿Qué hacer si mi hijo muerde?

Las mordidas son conductas frecuentes entre los niños menores de 3 años. Es la manera que tienen de expresar su enojo, frustración o miedo de algo que consideran amenazante o de “defender” algo que es suyo y no quieren prestar, entre otras razones.

Si tu peque ha empezado a morder a otros niños o a ti mismo/a, te dejamos algunas sugerencias que te serán de utilidad:

  • No etiquetes al niño como «violento» o «mordedor», ni ningún apodo negativo.
  • Identifica las conductas que suelen desencadenar esta reacción  y anticípate.
  • Dale un mensaje corto, claro y enérgico “Alto, si muerdes, lastimas”. Evita discursos largos o explicaciones complejas.
  • No lo muerdas para que vea cómo duele, ni ejerzas ningún castigo físico.
  • Si continúa desbordado y queriendo agredir, puedes llevarlo a un lugar aparte e indicarle “Ahorita estás muy molesto, haremos una pausa acá para que te tranquilices”. En ese momento evita resondrarlo.
  • Si se siente acongojado por haber lastimado a alguien, consuélalo pero sin reforzar lo que ha hecho. “Te pone triste haberlo hecho llorar. La próxima vez, si te molesta lo que te hace, me llamas en lugar de morderlo. De esa manera, ninguno de los 2 se sentirá triste”
  • Cuando todo se haya calmado,  es  momento de ayudarlo a expresar lo que le sucede. Frases como “entiendo que estés enojado o que te haya dado miedo…. , PERO no está bien morder”. Sugiere alternativas a las mordidas, como usar las palabras «no», «basta» y «alto» cuando el niño quiera comunicarse con otros, recalca que si no le hacen caso, debe recurrir a ti en lugar de morder.

Con el agredido: Consolarlo y explicarle lo que acaba de ocurrir: “Tu hermano se molestó mucho porque cogiste su juguete y te mordió. Morder no está bien, coger sus cosas sin su permiso tampoco”. Evitar frases como “Ya no llores” “Es que él es más chiquito” o “Si te muerden, tú también muerde”. Cuando se haya calmado invítalo a que vuelvan a jugar juntos, recordándole que “en esta casa nos queremos, pedimos las cosas prestadas y no mordemos”.

Obligar a pedir disculpas o a aceptarlas es totalmente innecesario. Estas son conductas requieren cierta madurez y nacerán de manera espontánea en la medida que hayamos manejado adecuadamente la situación previamente.

Si a nosotros adultos muchas veces nos cuesta manejar nuestra frustración o miedo ¡imaginen a un niño de dos años que aun no ha aprendido a hablar y comunicarse! Si las mordidas o los golpes son frecuentes, necesitamos entender cuál es el verdadero motivo que los origina puede ser la partida de un cuidador, la separación de los padres, la muerte de un familiar, una mudanza, la llegada de un hermanito, la adaptación escolar, celos de un amigo, un ambiente estresante con demasiados estímulos, etc. Si bien las mordidas son comunes en los bebés y los niños pequeños, deben desaparecer aproximadamente a los 3 o 4 años. Si las mordidas parecen estar empeorando, en lugar de mejorar, o están empezando a aparecer otras conductas hostiles, tal vez sea un indicador que necesitan buscar ayuda especializada.

Carmen Solís

Psicóloga Psicoterapeuta

Directora de ReCreo Ludoteca

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